lunes, 13 de agosto de 2007

La casualidad


Casual, común palabra de nuestro despreocupado léxico. No obstante, es también peligrosa y enigmática, puesto qué, la mayoría si no la totalidad de las veces que la utilizamos para legitimar una situacion x, le quitamos o demeritamos la importancia y validez qué ésta situación en concreto tiene en nuestra vida. Sí, lastimosamente anulamos parte de nuestra vida y construccón social con una simple y llana palabra...

Por otro lado, cuando catalogamos una situación, encuentro o evento como casual también limitamos nuestro espacio de maniobra y de aprendizaje. Lo anterior significa, que dejamos de reconocer sentidos y vivencias significativas inmanentes a estas situaciones determinadas qué minusvaloramos con desgreño y abandono conciente, impidiéndonos a nosotros mismos sacar conclusiones e inferencias asertivas y útiles qué, sin duda alguna, potenciarían nuestro desarrollo como individuos trascendentes.

Es como si, en ciertos momentos, prefirieramos el frio de la cadena al calor del sol de la libertad.

Att: Carlos Andrés - El maestro de la sospecha.

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